Libertad en dos ruedas

Written by Marianne Blanco

El hartazgo de manejar estresada en la caótica Lima, las ganas de cuidar el medio ambiente a mi manera, mi preocupación por ahorrar dinero en combustible y la celebración de mi libertad después de trabajar durante casi 10 años en una oficina sin ventanas en el centro de Lima, me llevaron a comprarme mi lindísima bicicleta urbana. Hace unos meses mi Strida (la marca de la bici en cuestión) es mi principal medio de transporte y uno de mis instrumentos de autoconocimiento. Después de 20 años estoy redescubriendo lo placentero que es moverse en dos ruedas y cada viaje, por corto que sea, me da felicidad y me enseña algo nuevo.

Por Marianne Blanco

Le estuve dando vueltas durante varias semanas. Visité diferentes tiendas y pregunté pros y contras, me subí, me bajé, comparé precios, ventajas, analicé… Y por fin decidí: será una Strida, y de mi color preferido: turquesa. Además, me compré un casco algo extravagante, pero me encantó. Una amiga me dice ahora ‘Champiñón’, lo que te puede dar una idea de cómo es el modelito.

Un leve accidente que sufrí hace años producto del cual me rompí los ligamentos de la muñeca izquierda me dejó asustada de mi propia torpeza. Qué curioso, ahora que lo recuerdo el incidente fue justo en la misma cuadra de la calle donde compré la bici. Después de algunos años intenté volver a montar pero la euforia me duró poco, me robaron la bicicleta montañera un día de primavera… Y luego, el deseo se volvió pesado y compacto y se fue hundiendo de a pocos en el fondo de mi consciencia.

¿Por qué una bicicleta plegable urbana?

No es una publicidad, no me están pagando un mango por escribir esta nota, aunque sería excelente que anunciaran en esta web!! Lo que ocurre es que amo mi Strida. Me ha cambiado la vida. Elegí esta bicicleta porque es netamente urbana: es plegable así que la guardo fácilmente en un rincón de mi departamento; es liviana y a pesar de sus pequeñas llantas agarra viada fácilmente; tiene unos increíbles frenos de poder. Su tamaño y altura me permiten meterme entre la gente en las veredas cuando lo necesito sin molestar a los peatones, ir por pequeños caminos y cargarla sin sufrir al subir escaleras. Puedo desarmarla también para subir al Metropolitano, al tren o a un bus: como en vez de cadena grasosa tiene una elegante y pulcra faja de látex no hay riesgo de que manche tu ropa ni la los demás pasajeros.

Obviamente mi amada Strida no es perfecta, es decir, para mí sí lo es, pero hay actividades y terrenos para los que no es apropiada. No es una bici para llevarla fuera de la ciudad, ni siquiera para pistas afirmadas. Sus llantas pequeñas se desequilibran si garúa o en desniveles, roturas y huecos de pistas y veredas (obviamente el inglés que la diseñó no tiene veredas y pistas que parecen haber sufrido bombardeos de guerra…). Finalmente, no avanzarás tan rápido como en una bici de carrera, montañera o de paseo por el tamaño de sus llantas. Ah! Y el timón es hipersensible!

Mis consejos

Las primeras semanas fui una aprendiz muy miedosa y cauta. Lo que más me costó fue acomodarme a la postura pues te tienes que sentar más enderezada que en la mayoría de bicicletas. Al inicio ponía el peso de mi cuerpo en el timón que por eso se movía como una gelatina… Poco a poco aprendí a apoyar bien la pelvis en el asiento, a estirar la columna de cabo a rabo (literalmente) a llevar el ombligo hacia la columna y a relajar los brazos.

Al inicio, más por miedo que por cautela iba casi todo el tiempo por las veredas. Ahora estoy tomando pistas cuando no hay muchos carros y en vez de usar avenidas muy transitadas por Oriones asesinas voy trazando rutas alternas, tranquilas, donde escucho el canto de los chivillos y cuculíes, donde me encuentro con casas espléndidas, donde algunas personas te sonríen al pasar, en las que encuentro plantas que me llaman para tomar una que otra ramita y plantarla en las macetas de mi hogar. Obviamente hay tensión en algunas partes de la ruta, como cuando estoy a punto de caer por la garúa invernal, cuando hay autos que no se enteran de que existo o cuando estoy a punto de cometer una torpeza por no estar concentrada. Pero sin duda esta bicicleta tiene para mí muchos más beneficios que desventajas. Es perfecta para lo que yo necesito: es liviana, pequeña y plegable; es perfecta para rutas medianamente cortas de máximo unos 5 kilómetros en la ciudad; es fácil de guardar y de transportar y algo muy importante es linda, muy linda.

Aprovecho para compartir algunas recomendaciones para que tus trayectos sean seguros y respetuosos con los demás. Al salir de tu punto de partida repite mentalmente unas cuantas veces con total convicción: “Salgo san@, regreso san@”. Cuando estés pedaleando concéntrate en cada movimiento que hagas. Si quieres parar a ver una flor, un parque, una casa linda, un pajarito, o para tomar agua o tomar una foto para y disfruta… no ver lo que se te viene puede ser fatal. Antes de salir debes estar cómod@ con lo que lleves encima, trata de llevar el menor peso que te sea posible, si puedes compra accesorios para poner en tu parrilla en vez de cargar mochilas y demás bultos. Usa casco y anteojos que te cubran incluso las sienes pues un mosquito o un grano de arena te pueden hacer ver a Judas y desequilibrarte. En los semáforos cuando cambie la luz de verde a rojo te recomiendo esperar un par de segundos pues no suele faltar algún infeliz que se pasa la luz roja. Cuando estés en la vereda siempre debes dar prioridad al peatón: espera que pase o si estás detrás acomódate a su paso, toca tu campanita y si buenamente te dejan adelantar agradece pues la bici está invadiendo su zona. Siempre que sea posible, tanto en la vereda como en la pista, pégate a la derecha: es una de las normas básicas de peatones, ciclistas y conductores de motos y vehículos. Sal con tiempo para estar tranquil@ en tu ruta.

Para terminar de animarte debo decir que andar en bici es un instrumento de autoconocimiento, de autocontrol. Es una meditación en movimiento, es una práctica de consciencia plena que me permite poner en práctica todo lo que sé y enseño sobre el maravilloso yoga. Es una revelación que me sorprende cada día. Mi vida ha cambiado: mis momentos de felicidad han aumentado en parte gracias a mi bici.

Más información:

http://www.strida.com/en/main/ / www.ecoenergyperu.com /Calle Berlín 481, Miraflores / Teléfs.: 4443868 / 947260224 / 997200210

https://www.facebook.com/StridaPeru

 

About the author

Marianne Blanco

Marianne es una periodista especializada en temas de salud, vida sana, terapias alternativas y yoga con 23 años de experiencia en Tv, prensa escrita y prensa online. Investiga constantemente sobre estos temas y ha llevado talleres de nutrición, meditación, Terapia Cráneosacral, Nueva Medicina Germánica, Masaje Terapéutico Ayurvédico, radiestecia, medicina ayurvédica, y mucho de yoga, entre otros. Es profesora certificada de hatha yoga, ashtanga, yoga terapéutico, yoga para niños y se prepara para una certificaciión en Iyengar Yoga. Sus pasiones son su familia y leer, investigar y difundir. Es cocreadora de la página web "Mantras Urbanos, Tu Guía Holística

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